Desde hace tiempo he estado buscando un momento para poder volver a escribir, pero el tiempo no lo podemos usar y administrar como nosotros quisieramos. Pasa, sin ningún tipo de piedad, y no nos deja la más mínima oportunidad para la reacción.
Los momentos de soledad han pasado, y la compañía de la gente a la que quieres hace llevadero el día a día. Un paseo por esas callejuelas, te revive un poco cada vez, y aleja los fantasmas que rodean un pasado esperpéntico, y un presente incierto. Ya se va acercando la primavera, aunque a vece parece que todavía estemos en todo el esplendor del invierno, las tardes se alargan y en cuanto las nubes dejan entrever cuatro rayos de sol, las calles se llenan de vida y alegría.
El tiempo, lo cura todo, o al menos, casi todo, aunque la añoranza de tiempos pasados siempre queda, ese presente que parecía incierto, va tomando forma y el futuro dibuja una sonrisa en tu cara. No se cuanto tiempo durará este estado, espero que más que una primavera.
Una sonrisa
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Un gato, la sorna y la ironía de un felino doméstico, trenzadas con la
invisibilidad de su inquietante sonrisa, perturban la historia de Alicia en
su viaje...
Hace 13 años